domingo, 1 de diciembre de 2013

Stress Management

        Algunos consideran que después de toda situación de desastre, todo vuelve a la normalidad en poco tiempo y que solamente las víctimas y sus familiares son los únicos afectados; no obstante, se sabe que los equipos de primera respuesta son las víctimas ocultas, ya que han estado en contacto con el sufrimiento humano, los cadáveres, las cosas de estas personas, la muerte de sus compañeros de trabajo, lo cual de una manera u otra genera cierto malestar, por lo que requieren de una atención psicológica para retornar a sus labores y a la cotidianeidad de sus vidas de la manera más favorable.

Es cierto que los integrantes de los equipos de primera respuesta y otras personas que trabajan en situaciones de emergencias y desastres tienen capacidades para afrontar dichas situaciones que son parte de su perfil; sin embargo, como todo ser humano, están predispuestos y vulnerables al sufrimiento y al estrés como parte de su labor diaria.

Para ayudar a los equipos de primera respuesta a superar los estresores traumáticos, se han desarrollado técnicas de ayuda psicológica que tienen por objetivo minimizar la severidad y duración del trauma emocional, entre las cuales se puede mencionar: La Desmovilización psicológica, el Defusing y el Debriefing, que pueden ser ejecutadas por personal entrenado, de preferencia por psicólogos.

A continuación, se abordarán algunas técnicas de desmovilización psicológica:

DESMOVILIZACIÓN:

“Una desmovilización es un período de descanso breve e informativo inmediatamente después de que el personal ha sido liberado de su tarea activa en la escena de un incidente traumático a gran escala; por ejemplo, un desastre y antes de que regresen a sus deberes rutinarios” (Astua y Segura, s.f.).

¿Para qué sirve?
  • Proveer información sobre el incidente y las reacciones del personal involucrado.
  • Suministrar información sobre las reacciones de tensión, el manejo del estrés y los servicios de apoyo disponibles.
  • Dar una oportunidad para descansar y comer antes de regresar a sus deberes rutinarios.
  • Mitigar el impacto del incidente.
  • Establecer expectativas positivas sobre el futuro.
  • Hacer una evaluación preliminar del bienestar del personal después del incidente y su necesidad de servicios de seguimiento.

¿Cómo y cuándo se deben hacer?

De acuerdo con Astua y Segura (s.f.) la desmovilización consiste en dos segmentos principales:
  • El primer segmento consta de un período de 15 min., en el cual se brinda la información al personal para ayudarles a entender y manejar las posibles reacción de tensión.
  • El segundo segmento consta de un período  de 20 a 30 min., para comer y descansar antes de retornar a labores.

Para la desmovilización, el equipo de brigadistas se ubica en un círculo, para brindarse apoyo mutuamente. No se permite tomar notas.

La estructura de la desmovilización consiste en:
  • Una introducción del presentador.
  • Una breve descripción de que es una desmovilización.
  • Especificar que el tiempo de duración será de 10 a 15 min., y que el conocimiento adquirido será beneficioso.
  • Una plática de 10 a 15 min. Debe incluir:
  1. Una descripción de la naturaleza y el curso de las posibles reacciones de estrés que pueden acontecer después de un evento traumático.
  2. Enfatizar que los síntomas de estrés son normales bajo dichas circunstancias.
  3. Una descripción de los signos, síntomas de estrés comunes: cognitivos, físicos, emocionales y de comportamiento.
  4. Especificar los servicios de seguimiento que estarán disponibles.
  5. Motivar la participación para que quien tenga algún comentario que hacer o preguntar pueda hacerlo.
  6. Un resumen.
  • Distribución de materiales informativos.
  • Provisión de alimentos por 20 a 30 min. En otro cuarto.
  • Anuncios de personal de mayor experiencia y el retorno del personal a las tareas cotidianas.
  • Disponibilidad de los miembros de la Brigada de Primeros Auxilios Psicológicos una vez que culmine la desmovilización.
Se desarrolla bajo la consigna: “Nadie regresar a sus hogares o labores acostumbradas sin antes haber pasado por estas actividad” (Valero, s.f.).

DEBRIEFING:

La técnica del Debriefing nació en los Estados Unidos en los años 80, con el trabajo del Dr. Jeffrey Mitchell durante las catástrofes naturales y en el contexto del desarrollo de teoría de intervención en casos de crisis. Dicha técnica la profundizó el doctor noruego Atle Dyregrov, posteriormente sufrió otras modificaciones, sobre todo en Gran Bretaña.

El Debriefing es un método de intervención que trata de reducir las reacciones a un evento traumático. Forma parte de las estrategias empleadas para atender de forma inmediata el estrés ante un evento crítico. Implica llevar a cabo una intervención lo más rápido posible, lograr que la víctima hable libremente de lo que le está pasando y que pueda expresar sus emociones sin sentirse juzgada por ello (Núñez, 2005, p. 72).

“El Debriefing no es un reunión de crítica ni de poses de dureza emocional, sino es más bien una oportunidad, en la cual el trabajador del equipo de respuesta puede expresar sus emociones y sentimientos, y ser comprendido, manifiesta sus síntomas físicos y psicológicos que pueden estar sintiendo, aprende a reconocerlos como reacciones esperadas en estas circunstancias y se prepara para reintegrarse a la rutina diaria” (Valero, s.f.).

       El Debriefing puede ser aplicado varias semanas después de terminado el trabajo, se ha visto que si el trabajo duró siete días, generalmente se requiere otros siete días para que el personal esté listo para un Debriefing. Después de una semana, se debe efectuar el seguimiento y reunión con el equipo para evaluar su readaptación a la rutina laboral y familiar.

¿Cuáles son sus objetivos?

Parada (s.f.) menciona que le Debriefing tiene los siguientes objetivos:
  • Procurar  el alivio del estrés sufrido tras un incidente crítico.
  • Mitigar las consecuencias indeseables de la exposición a este de situaciones.
  • Facilitar la integración de la experiencia por parte de la persona afectada.
  • Propiciar la movilización de recursos de afrontamiento funcionales.
 Entre objetivos que busca el Debriefing se encuentran:
  • Asegurar que se cubran las necesidades básicas.
  • Legitimizar y animar la expresión de sentimiento y emociones en torno al evento.
  • Neutralizar la falacia de anormalidad.
  • Prevenir en lo posible el desarrollo de Estrés Postraumático.
  • Identificar personas que requieren atención profesional.
  • Facilitar el contacto con los sistemas de atención psicológica si es pertinente.
¿Cuáles son sus principios generales?

Parada (s.f.) especifica que los principios del Debriefing permiten aclarar sus fundamentos, objetivos, estructura y aplicaciones.
  • El Debriefing busca acelerar la recuperación.
  • No es una psicoterapia, es una estrategia de prevención secundaria.
  • No es un sustituto de la psicoterapia.
  • Está basado en principios de intervención en crisis y educacionales más que psicoterapéuticos.
  • Generalmente es mejor plantear la participación voluntaria y sólo ante incidentes extremos hacer la participación obligatoria.
  • No se plantea para solucionar problemas, sino para mitigarlos y promover estrategias de afrontamiento.
  • En el desarrollo de dicha técnica, resulta necesario la presencia de un psicólogo.
¿Cuál es la estructura del Debriefing?








DEFUSING:

Según Parada (s.f.), el Defusing es un encuentro grupal y semiestructurado que tiene lugar tras finalizar un incidente crítico o trabajo efectuado respecto a él.  Busca facilitar oportunidades de ventilación, la reposición tras el incidente crítico y la motivación hacia el empleo proactivo de recursos psicológicos de afrontamiento.

Algunos temas que de manera recurrente suelen aparecer son:
  • Exposición a peligros inesperados.
  • Contacto con cadáveres o restos humanos.
  • Reacciones de estrés agudo de supervivientes y afectados.
  • Encuentro con el sufrimiento de otros.
  • Trabajo errático y de gran desgaste.
  • Presión de tiempo.
  • Ambigüedad en la coordinación.
  • Elecciones transcendentales.
  • Fallos en las comunicaciones.
  • Condiciones climatológicas adversas.
  • Sobreidentificación con las víctimas.
  • Escasez o inadecuación de equipo de trabajo.


DEACTIVACIÓN:

      Astua y Segura (s.f.) definen la Deactivación como una estrategia para intervenir en un grupo pequeño estructurado de 6 a 8 personas que trabajan juntas y han sido expuestas a un evento traumático. Se trabaja con distintos grupos del personal de respuestas a emergencias.

Tales reuniones se hacen tan pronto como sea posible después de ocurrido un evento traumático y no más tarde de ocho horas después.

Los ejercicios de deactivación duran entre 20 a 60 min. y están destinados hacia el grupo de trabajo que fue más seriamente afectado.

Realizar el seguimiento es necesario para asegurar que el personal este manejando el estrés adecuadamente.

El lugar donde se lleve a cabo debe ser un ambiente privado, cómodo, libre de distracciones y lejos de la escena del incidente.

¿Para qué se utiliza?
  • Proveer información sobre el incidente y las reacciones del personal.
  • Fortalecer la red social del grupo y reducir sentimiento de singularidad.
  • Establecer expectativas positivas sobre el futuro.
  • Evaluar el bienestar del personal involucrado para determinar la necesidad de servicios de seguimiento.





 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Astua, C. y Segura, G. (s.f.). Manual para la atención psicológica del equipo que atiende situaciones de desastre. Recuperado de: http://cidbimena.desastres.hn/docum/crid/Octubre2004/pdf/spa/doc15327/doc15327-contenido.pdf
Núñez, D. (2005). Primeros auxilios psicológicos y emocionales. Recuperado de: http://books.google.com.pe/books?id=2os_PpQEC10C&pg=PA67&dq=desmovilizacion+psicologica&hl=es-419&sa=X&ei=9Z6aUu7QC8GokQen7IGoBQ&ved=0CC4Q6AEwAA#v=onepage&q=desmovilizacion%20psicologica&f=false
Parada, E. (s.f.). Intervención psicológica inmediata con intervinientes. Recuperado de: http://campus.educalogos.net/Cursos/CFS_ELOGOS/Psicologia_Emergencias_Urgencias/teoria7.pdf
Valero, S. (s.f.). Psicología en emergencias y desastres. Lima: Editorial San Marcos.