Algunos consideran que después de toda situación de desastre, todo
vuelve a la normalidad en poco tiempo y que solamente las víctimas y sus
familiares son los únicos afectados; no obstante, se sabe que los equipos de
primera respuesta son las víctimas ocultas, ya que han estado en contacto con
el sufrimiento humano, los cadáveres, las cosas de estas personas, la muerte de
sus compañeros de trabajo, lo cual de una manera u otra genera cierto malestar,
por lo que requieren de una atención psicológica para retornar a sus labores y
a la cotidianeidad de sus vidas de la manera más favorable.
Es cierto que los integrantes de
los equipos de primera respuesta y otras personas que trabajan en situaciones
de emergencias y desastres tienen capacidades para afrontar dichas situaciones
que son parte de su perfil; sin embargo, como todo ser humano, están
predispuestos y vulnerables al sufrimiento y al estrés como parte de su labor
diaria.
Para ayudar a los equipos de primera
respuesta a superar los estresores traumáticos, se han desarrollado técnicas de
ayuda psicológica que tienen por objetivo minimizar la severidad y duración del
trauma emocional, entre las cuales se puede mencionar: La Desmovilización
psicológica, el Defusing y el Debriefing, que pueden ser ejecutadas por
personal entrenado, de preferencia por psicólogos.
A continuación, se abordarán
algunas técnicas de desmovilización psicológica:
DESMOVILIZACIÓN:
“Una desmovilización es un período
de descanso breve e informativo inmediatamente después de que el personal ha sido
liberado de su tarea activa en la escena de un incidente traumático a gran
escala; por ejemplo, un desastre y antes de que regresen a sus deberes
rutinarios” (Astua y Segura, s.f.).
- Proveer información sobre el incidente y las reacciones del personal involucrado.
- Suministrar información sobre las reacciones de tensión, el manejo del estrés y los servicios de apoyo disponibles.
- Dar una oportunidad para descansar y comer antes de regresar a sus deberes rutinarios.
- Mitigar el impacto del incidente.
- Establecer expectativas positivas sobre el futuro.
- Hacer una evaluación preliminar del bienestar del personal después del incidente y su necesidad de servicios de seguimiento.
¿Cómo y cuándo se
deben hacer?
De acuerdo con Astua y Segura
(s.f.) la desmovilización consiste en dos segmentos principales:
- El primer segmento consta de un período de 15 min., en el cual se brinda la información al personal para ayudarles a entender y manejar las posibles reacción de tensión.
- El segundo segmento consta de un período de 20 a 30 min., para comer y descansar antes de retornar a labores.
Para la desmovilización, el equipo
de brigadistas se ubica en un círculo, para brindarse apoyo mutuamente. No se
permite tomar notas.
La estructura de la desmovilización consiste en:
- Una introducción del presentador.
- Una breve descripción de que es una desmovilización.
- Especificar que el tiempo de duración será de 10 a 15 min., y que el conocimiento adquirido será beneficioso.
- Una plática de 10 a 15 min. Debe incluir:
- Una descripción de la naturaleza y el curso de las posibles reacciones de estrés que pueden acontecer después de un evento traumático.
- Enfatizar que los síntomas de estrés son normales bajo dichas circunstancias.
- Una descripción de los signos, síntomas de estrés comunes: cognitivos, físicos, emocionales y de comportamiento.
- Especificar los servicios de seguimiento que estarán disponibles.
- Motivar la participación para que quien tenga algún comentario que hacer o preguntar pueda hacerlo.
- Un resumen.
- Distribución de materiales informativos.
- Provisión de alimentos por 20 a 30 min. En otro cuarto.
- Anuncios de personal de mayor experiencia y el retorno del personal a las tareas cotidianas.
- Disponibilidad de los miembros de la Brigada de Primeros Auxilios Psicológicos una vez que culmine la desmovilización.
Se desarrolla bajo la consigna: “Nadie
regresar a sus hogares o labores acostumbradas sin antes haber pasado por estas
actividad” (Valero, s.f.).
DEBRIEFING:
La técnica del Debriefing nació en
los Estados Unidos en los años 80, con el trabajo del Dr. Jeffrey Mitchell
durante las catástrofes naturales y en el contexto del desarrollo de teoría de
intervención en casos de crisis. Dicha técnica la profundizó el doctor noruego
Atle Dyregrov, posteriormente sufrió otras modificaciones, sobre todo en Gran
Bretaña.
El Debriefing es un método de
intervención que trata de reducir las reacciones a un evento traumático. Forma
parte de las estrategias empleadas para atender de forma inmediata el estrés ante
un evento crítico. Implica llevar a cabo una intervención lo más rápido
posible, lograr que la víctima hable libremente de lo que le está pasando y que
pueda expresar sus emociones sin sentirse juzgada por ello (Núñez, 2005, p. 72).
“El Debriefing no es un reunión de
crítica ni de poses de dureza emocional, sino es más bien una oportunidad, en
la cual el trabajador del equipo de respuesta puede expresar sus emociones y
sentimientos, y ser comprendido, manifiesta sus síntomas físicos y psicológicos
que pueden estar sintiendo, aprende a reconocerlos como reacciones esperadas en
estas circunstancias y se prepara para reintegrarse a la rutina diaria”
(Valero, s.f.).
El Debriefing puede ser aplicado varias semanas después de terminado
el trabajo, se ha visto que si el trabajo duró siete días, generalmente se
requiere otros siete días para que el personal esté listo para un Debriefing.
Después de una semana, se debe efectuar el seguimiento y reunión con el equipo
para evaluar su readaptación a la rutina laboral y familiar.
¿Cuáles son sus
objetivos?
Parada (s.f.) menciona que le Debriefing tiene los siguientes
objetivos:
- Procurar el alivio del estrés sufrido tras un incidente crítico.
- Mitigar las consecuencias indeseables de la exposición a este de situaciones.
- Facilitar la integración de la experiencia por parte de la persona afectada.
- Propiciar la movilización de recursos de afrontamiento funcionales.
Entre objetivos
que busca el Debriefing se encuentran:
- Asegurar que se cubran las necesidades básicas.
- Legitimizar y animar la expresión de sentimiento y emociones en torno al evento.
- Neutralizar la falacia de anormalidad.
- Prevenir en lo posible el desarrollo de Estrés Postraumático.
- Identificar personas que requieren atención profesional.
- Facilitar el contacto con los sistemas de atención psicológica si es pertinente.
¿Cuáles son sus
principios generales?
Parada (s.f.) especifica que los
principios del Debriefing permiten aclarar sus fundamentos, objetivos,
estructura y aplicaciones.
- El Debriefing busca acelerar la recuperación.
- No es una psicoterapia, es una estrategia de prevención secundaria.
- No es un sustituto de la psicoterapia.
- Está basado en principios de intervención en crisis y educacionales más que psicoterapéuticos.
- Generalmente es mejor plantear la participación voluntaria y sólo ante incidentes extremos hacer la participación obligatoria.
- No se plantea para solucionar problemas, sino para mitigarlos y promover estrategias de afrontamiento.
- En el desarrollo de dicha técnica, resulta necesario la presencia de un psicólogo.
¿Cuál es la
estructura del Debriefing?
DEFUSING:
Según Parada (s.f.), el Defusing
es un encuentro grupal y semiestructurado que tiene lugar tras finalizar un
incidente crítico o trabajo efectuado respecto a él. Busca facilitar oportunidades de ventilación,
la reposición tras el incidente crítico y la motivación hacia el empleo proactivo
de recursos psicológicos de afrontamiento.
Algunos
temas que de manera recurrente suelen
aparecer son:
- Exposición a peligros inesperados.
- Contacto con cadáveres o restos humanos.
- Reacciones de estrés agudo de supervivientes y afectados.
- Encuentro con el sufrimiento de otros.
- Trabajo errático y de gran desgaste.
- Presión de tiempo.
- Ambigüedad en la coordinación.
- Elecciones transcendentales.
- Fallos en las comunicaciones.
- Condiciones climatológicas adversas.
- Sobreidentificación con las víctimas.
- Escasez o inadecuación de equipo de trabajo.
DEACTIVACIÓN:
Astua y Segura (s.f.) definen la
Deactivación como una estrategia para intervenir en un grupo pequeño
estructurado de 6 a 8 personas que trabajan juntas y han sido expuestas a un
evento traumático. Se trabaja con distintos grupos del personal de respuestas a
emergencias.
Tales reuniones se hacen tan
pronto como sea posible después de ocurrido un evento traumático y no más tarde
de ocho horas después.
Los ejercicios de deactivación
duran entre 20 a 60 min. y están destinados hacia el grupo de trabajo que fue
más seriamente afectado.
Realizar el seguimiento es
necesario para asegurar que el personal este manejando el estrés adecuadamente.
El lugar donde se lleve a cabo debe
ser un ambiente privado, cómodo, libre de distracciones y lejos de la escena
del incidente.
¿Para qué se
utiliza?
- Proveer información sobre el incidente y las reacciones del personal.
- Fortalecer la red social del grupo y reducir sentimiento de singularidad.
- Establecer expectativas positivas sobre el futuro.
- Evaluar el bienestar del personal involucrado para determinar la necesidad de servicios de seguimiento.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Astua,
C. y Segura, G. (s.f.). Manual para la atención psicológica del equipo que
atiende situaciones de desastre. Recuperado de: http://cidbimena.desastres.hn/docum/crid/Octubre2004/pdf/spa/doc15327/doc15327-contenido.pdf
Núñez,
D. (2005). Primeros auxilios
psicológicos y emocionales. Recuperado de: http://books.google.com.pe/books?id=2os_PpQEC10C&pg=PA67&dq=desmovilizacion+psicologica&hl=es-419&sa=X&ei=9Z6aUu7QC8GokQen7IGoBQ&ved=0CC4Q6AEwAA#v=onepage&q=desmovilizacion%20psicologica&f=false
Parada, E. (s.f.). Intervención
psicológica inmediata con intervinientes. Recuperado de: http://campus.educalogos.net/Cursos/CFS_ELOGOS/Psicologia_Emergencias_Urgencias/teoria7.pdf
Valero, S. (s.f.). Psicología en emergencias y desastres. Lima:
Editorial San Marcos.





